El importe de los honorarios se discute en la primera reunión. Depende de la complejidad del caso y de la importancia de los intereses en juego. Existen varias opciones de facturación. Sea cual sea la opción elegida, el bufete vela por que sus honorarios sean totalmente transparentes para el cliente y emite una factura en la que se detalla con precisión la naturaleza de los servicios prestados.
Esta conversación telefónica nos permite evaluar juntos su situación y ver cómo el bufete puede ofrecerle apoyo práctico. A continuación, definiremos la forma de trabajar más adecuada para usted.
La facturación a tanto alzado consiste en establecer una cantidad fija por un determinado servicio jurídico, con independencia del tiempo dedicado al caso. Este método permite al cliente conocer de antemano el coste del servicio, lo que proporciona previsibilidad presupuestaria. Es adecuado para casos con tareas bien definidas.
La facturación por horas consiste en facturar los honorarios en función del número de horas dedicadas a un encargo. Cada hora de trabajo se registra y se factura a una tarifa horaria predefinida. Este método ofrece un alto grado de flexibilidad, ya que permite tener en cuenta las particularidades y la evolución del caso. Es especialmente adecuado para casos en los que la duración y la carga de trabajo son difíciles de prever de antemano.
Para garantizar un mínimo de previsibilidad, el cliente recibe por adelantado una serie de honorarios y semanalmente se le informa del importe de los mismos, así como de los detalles del trabajo realizado.
La comisión de éxito es un honorario adicional que percibe el abogado en función del éxito del asunto. Se trata de un porcentaje de las sumas obtenidas o ahorradas gracias a la intervención del abogado. Estos honorarios constituyen un incentivo adicional para obtener los mejores resultados posibles, pero nuestras normas deontológicas exigen que se combinen con otra fórmula de facturación.